Reviso su catálogo
Analizo las fichas y le entrego un informe con cada frase señalada, dónde está y por qué es un problema, clasificada por nivel de riesgo. Empiezo por una muestra, sin coste.
Un complemento alimenticio solo puede afirmar lo que está autorizado de antemano, y nunca puede presentarse como algo que trata una enfermedad. La mayoría de tiendas vuelca en su web el texto del fabricante sin revisarlo.
Yo lo reviso, señalo cada frase y la reescribo para que diga lo mismo dentro de lo permitido.
La norma es más sencilla de lo que parece. Existe una lista cerrada de frases autorizadas, siempre ligadas a un nutriente concreto y a una función normal del organismo. Fuera de esa lista, no se puede prometer nada.
Dos cosas, y la primera no cuesta nada.
Analizo las fichas y le entrego un informe con cada frase señalada, dónde está y por qué es un problema, clasificada por nivel de riesgo. Empiezo por una muestra, sin coste.
Redacto de nuevo las descripciones conformes a la norma y pensadas para buscadores. Se entregan en un archivo listo para importar en su tienda, sin tocar nada de su web.
En casi todos los catálogos hay productos que sí podrían hacer una declaración de salud con respaldo legal y no la están usando. Se renuncia a argumentos de venta válidos por emplear otros que no lo son.
Soy Ander Lorenzo y trabajo con tiendas online de complementos alimenticios: parafarmacias, herbolarios y nutrición deportiva.
Lo que aporto no es redacción publicitaria. Es el criterio para distinguir qué puede prometer un complemento y qué corresponde ya a un medicamento. Esa línea es la que separa una ficha que vende de una que expone.
Reviso una muestra de las fichas de su tienda y le envío el informe completo, con cada frase señalada y el motivo. El informe es suyo, hablemos después o no.